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28 de enero de 2010

América Mía, de Alicia Reyes: un poema en nuestra Voz y en nuestra Mirada


La visita que hizo Voz y Mirada a la Capilla Alfonsina el 5 de enero de 2010 nació de un libro escrito por una mujer excepcional para que la memoria de su excepcional abuelo fuera eterna: "Genio y Figura de Alfonso Reyes".

Alicia, la nieta, es narradora, ensayista y poeta. Hace unos años compuso el poema "América Mía", trenzando su destino y su preocupación sensible con el destino de América. En este 2010 de los Encuentros y Reencuentros, hemos querido decir el poema de Alicia en nuestras respectivas geografías y hacer de Voz y Mirada no sólo un exquisito encuentro virtual, sino un abrazo real, con los pies en la tierra y las palabras puestas a viajar en el viento que literalmente se las lleva.

El poema de Alicia Reyes y todos los poemas tienen la mano extendida para convertirse en voz y en mirada a través de todos ustedes, de todos nosotros. A quienes participamos en esta primera experiencia nos ha brindado emociones nuevas y una misteriosa felicidad que imperiosa, demanda compartirse. (MGE).



América mía

A Ramón López Velarde

Alicia Reyes

Poema completo en la voz de Susana Peiró (Argentina) y en la mirada de María García Esperón (México), a través de imágenes seleccionadas en la Red.

Las serranías de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, la Tarahumara, los desiertos del norte de México, los majestuosos paisajes argentinos, las nieves del Aconcagua, el paisaje humano, la piel-desierto, los ojos-manantial, las manos-árbol de esta América nuestra.





Diana Alejandra Morales
desde la Biblioteca Virgilio Barco de Bogotá, Colombia.

El día un poco gris, pero desde un espacio VeRde muy verde de una de las bibliotecas mayores de Bogotá van las palabras del poema "América Mía".
(Diana Alejandra Morales)



Por esta América mía
que está triste,
triste en sus abismos
más profundos...
triste de llevar a cuestas
hambre y llanto.

Si en el monte escarpado
de silencio
se reúnen los jóvenes-niños
si el silencio
se rasga de repente
es porque
en la pradera el venado
afila sus cuernos
contra un árbol.

Las liebres corren
y se esconden
un bandoneón gime
la guitarra canta.

(La naturaleza se ha puesto
de manteles largos
y el reloj me recuerda
la monotonía de la vida diaria)

En mi extravío:
¡el polvo de los conquistadores!
¡la mano y la mirada de Juárez,
esperanza y coraje!



La voz de Susana Peiró, desde Mendoza,
las imágenes de Marcelo Suárez
De Luna desde Buenos Aires
y María García Esperón, desde la Ciudad de México.

Buenos Aires y México, una cosmópolis, la otra raza y todavía lucha telúrica de dioses que no comprendemos.
(María García Esperón)





Y las enredaderas trepan
hasta las copas frondosas,
ya el peso vence al ahuehuete
y al ombú.

Por esta América mía
que está triste...
Desde las nieves eternas
hasta las otras nieves.
Desde la selva
hasta el desierto.

Porque llevamos escondidas
las antenas.
Porque la voz se apaga
porque el viento
apenas se atrave a entrar
por las rendijas.

¡Por ese polvo denso
en que se asfixia
la serenidad de los sentidos!

Al pie del monte sereno
o en medio de los jardines,
van él y ella
tomados de la mano.

Porque amor es mundo
mundo-amor
pisoteado y herido
como antaño.

¡Se rasgará el silencio
a base de metralla!
¡Qué importa este amor
que llena las entrañas!


María García Esperón
desde el Centro Histórico de la Ciudad de México.

En cada rincón se siente todo el tiempo. Los mármoles de Bellas Artes y las piedras del Teocalli, la noche de Don Juan Manuel, el águila, la serpiente, la alquimia tricolor de la bandera... y esa vida se da cita en la Plaza Mayor para lanzar puñados de luz al cielo.
(María García Esperón)



Los valientes van perdiendo
a cada paso
la fe en el mañana.
Ese mañana
que no será todavía...

Bajarán los indios
de la montaña
para depositar al pie
de la misma imagen cansada
su resignación de siglos.

Y en la colina,
más allá del puente,
jugarán los niños.
Ellos no comprenden.

¡Los caballos revientan los cinchos,
la soldadera se ajusta las cananas:
y entre nubes de vapor
se pone la locomotora en marcha!

América lleva en las pupilas
una lágrima,
aquella de sus hijos
que implora la paz inútilmente.
Aquella que se funde
con la tierra.

Porque
en las campiñas
las chozas se deshacen...

Susana Peiró desde Mendoza, Argentina.

Imágenes filmadas en Gualtallary y Las Carreras - Mendoza (Argentina).

Alicia: Tu poema fue leído en tierra de los indios huarpes, entre sus montañas y precipicios. El viento se encargó de que tus líneas llegaran a los oídos de sus dioses. Un abrazo desde esta parte de América, tan tuya.
(Susana Peiró)



Y continúa el poeta
en su extravío:

Resbalará la vida por la cuesta
se acallarán los gritos
y bailaremos juntos
un tango, una cueca,
una samba o un son tamaulipeco.

¡Amor es mundo!
¡Mundo-Amor!
¡Ay, pisoteado y herido
como antaño!

Estamos ciegos
y los héroes
derramaron, tal vez,
una sangre ociosa.

Ves:
las almas nacientes
se envuelven en la droga.

¡Oh Baudelaire!
¡Oh paraísos artificiales!

Por esta América mía
que está triste
y padece...

Asisto y callo
porque, a veces
hasta el más pequeño gusano
se siente solitario.

Se van secando los ríos.
Se van secando los montes
y de estas ruinas
van naciendo otras ruinas.

¡Por esta América mía
que está triste!

¡Por este polvo denso
en que se asfixia
la serenidad de los sentidos!

El Amazonas se desbordará
y cubrirá la tierra toda
y nadarán las pirañas
y arrasarán a su paso
con bestias y ganado.

Ves:
resbalará la vida
por la cuesta
no bailaremos más...

¡Calla!

que América entera
soy yo.

Y mientras haya
al menos una flor
un germen de flor
una semilla que transporte el viento,
una gota de lluvia que la riegue
un pedazo de tierra que la acoja
América renacerá poderosa.

Lucharé sin desmayo
por esta América mía
que está triste.

14 de enero de 2010

Veo luces amarillas... pero huelo a libros (Borges)






Alicia Reyes narra la satisfacción que representó para ella que el Primer Premio Internacional Alfonso Reyes, instituido para honrar la memoria de este mexicano universal, fuera concedido en 1973 a Jorge Luis Borges.

-Casi me cuesta la vida -dice. -Recibía llamadas que me decían que si invitaba a Borges habría fuerzas de choque.

Y Borges bajó del avión, apoyado en su bastón, directamente a los brazos de Alicia, Tikis, como le decía de cariño su abuelo y le siguen diciendo en casa.

Al llegar a la Capilla Alfonsina, Alicia le preguntó a Borges, usando el diminutivo afectuoso inglés que daban amigos y familiares al gran escritor argentino:
-Georgie, ¿qué ves?
Y Borges contestó:
-Veo luces amarillas, pero huelo a libros.

A Jorge Luis Borges, de Alicia Reyes



A mí, déjenme
mi Homero
mi Veléry
mi Lope
mi Maurois
y mi Reyes
mi Sor Juana
mi otra Juana de América
mi Alfonsina
entre olas, convertida en sirena
a ese Hugo cuyo exilio engrandece
y a una C que contiene
mi poema viviente.

A mí déjenme hablar
con las flores de Anáhuac
persiguiendo la luz
de mi poeta azteca.

O bien ir a buscar
al amante de Ulrika
al bardo de Maipú
caminando con ella, con María
por aquellos jardines
de Oriente o de Occidente.

A mí déjenme
con la magia
de aquella "vieja mano
que sigue trazando versos para el olvido".

(C) Alicia Reyes
De: Ambartú cantoerótico
Tintanueva ediciones. México, 2000
Categoría: Ocio

6 de enero de 2010

Gris, de Alicia Reyes, en su voz



Gris

¿Qué hacer con este gris espeso
penetrante?
Si vieras cómo se divierte con
mi alma, cómo juega a dolerme...
Juglar-verdugo e insistente
Lanza al aire las ramas
y las hojas me envuelven
ato mi capa
y él, con maña
los cordeles desprende.
Avanzo un pie
y un pantano aparece
donde crecen raíces
que a mis piernas se adhieren.
El verdugo sonríe:
tu imagen
con las olas
llega a besar mi frente
y no puedo moverme.


(C) Alicia Reyes
De Ambartú cantoerótico
Tintanueva Ediciones.
México D.F., 2000

5 de enero de 2010

Alfonso Reyes en Madrid



Eran los años de la Primera Guerra Mundial y un jovencísimo Alfonso Reyes, con su también joven esposa Manuela se encontraban en Madrid. Alicia Reyes nos cuenta una entrañable anécdota de su abuelo, que padece el gracejo madrileño a costa de la belleza de su esposa y su baja estatura.

Voz y Mirada en la Capilla Alfonsina


La Doctora Alicia Reyes, el alma de la Capilla Alfonsina

El 5 de enero de 2010, la doctora Alicia Reyes recibió a Voz y Mirada en la Capilla Alfonsina.

Pero también hace unos días, desde Buenos Aires, Marcelo Suárez De Luna me recomendó la biografía que Alicia Reyes había hecho de su abuelo. La primera edición de este trabajo singular es argentina y el sello es Eudeba. Se llama Genio y figura de Alfonso Reyes y está editado en México por el FCE.


Una dedicatoria a Dolores del Río de puño y letra de Alfonso Reyes

Al leer la biografía de Alfonso Reyes (en 2009 se cumplieron 120 años de su nacimiento y 50 años de su muerte), la visita a la Capilla Alfonsina se convirtió en necesidad. Y Voz y Mirada fue el primer visitante del recinto en 2010, que nos abrieron de manera especial.

La historia de Orlando y su búsqueda juvenil de Alfonso Reyes y la admiración de Marcelo por la obra de Reyes, fueron conocidos por Alicia, quien desgranó anécdotas de valor precioso y nos manifestó su beneplácito por el Encuentro Voz y Mirada, al que aceptó pertenecer.



Nos metimos... ¡hasta la cocina! La museografía de la Capilla Alfonsina muestra
la cocina tal y como estaba en días de Alfonso Reyes y su esposa Manuela


Fue muy significativo presentar a la nieta de Alfonso Reyes todos los nombres y rostros que constituyen nuestro encuentro en un ámbito hondamente simbólico: la Capilla Alfonsina, el recinto que alberga los libros -¡y el alma!- de un hombre que como pocos, tuvo vocación de encuentro universal.


Alfonso Reyes fue admirador del espíritu napoleónico.

Y es muy emocionante que el siguiente nombre que se añada en el Encuentro Voz y Mirada (cada día uno más, como dice Diana Alejandra Morales) sea precisamente el de la nieta de Alfonso Reyes.


Una sonriente Alicia nos muestra la caja fuerte del
General Bernardo Reyes, padre de Don Alfonso.



Alicia Reyes dedicó su libro Genio y Figura de Alfonso Reyes a Voz y Mirada,
pero estábamos tan emocionadas... ¡que olvidó firmarlo!


Sol de Monterrey: Un espléndido regalo de Reyes


Alicia Reyes, la nieta preferida de Don Alfonso Reyes, el gran escritor mexicano, lee en la mágica Capilla Alfonsina el poema Sol de Monterrey como el más espléndido regalo de ¡Reyes! para todos los que nos hemos encontrado en la Voz y la Mirada.

Sol de Monterrey

No cabe duda: de niño,
a mí me seguía el sol.
Andaba detrás de mí
como perrito faldero;
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

Saltaba de patio en patio,
se revolcaba en mi alcoba.
Aun creo que algunas veces
lo espantaban con la escoba.
Y a la mañana siguiente,
ya estaba otra vez conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

(El fuego de mayo
me armó caballero:
yo era el Niño Andante,
y el sol, mi escudero.)

Todo el cielo era de añil;
toda la casa de oro.
¡Cuánto sol se me metía
por los ojos!
Mar adentro de la frente,
a donde quiera que voy,
aunque haya nubes cerradas,
¡oh cuánto me pesa el sol!
¡Oh cuánto me duele, adentro,
esa cisterna de sol
que viaja conmigo!

Yo no conocí en mi infancia
sombra, sino resolana.--
Cada ventana era sol,
cada cuarto era ventanas.
Los corredores tendían
arcos de luz por la casa.
En los árboles ardían
las ascuas de las naranjas,
y la huerta en lumbre viva
se doraba.
Los pavos reales eran
parientes del sol. La garza
empezaba a llamear
a cada paso que daba.

Y a mí el sol me desvestía
para pegarse conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

Cuando salí de mi casa
con mi bastón y mi hato,
le dije a mi corazón:
--¡Ya llevas sol para rato!--
Es tesoro --y no se acaba--
no se me acaba --y lo gasto.
Traigo tanto sol adentro
que ya tanto sol me cansa.--
Yo no conocí en mi infancia
sombra, sino resolana.

(Alicia Reyes en la Capilla Alfonsina, el santuario de sueños y libros donde el gran escritor mexicano vive para siempre, en la magia del 5 de enero de 2010).

Video sin música de fondo, para escuchar la melodía silenciosa de la Capilla Alfonsina, envolviendo las palabras de Alicia: