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12 de febrero de 2018

Tragul: Icnocuícatl


TRAGUL es un grupo musical fundado por el compositor radicado en Paraguay Adrian Benegas en 2017. Es un ensamble internacional que crea poderosas obras de metal melódico y que ahonda en "la unión del Ser espiritual y el ser humano a través de la música".

Descubro que TRAGUL tiene una misión sagrada para reconquistar lo humano esencial a partir de que Adrian Benegas me invitara a narrar el poema "Nostalgia", originalmente escrito en náhuatl por el poeta y escritor Natalio Hernández. Nunca podré agradecer lo suficiente la invitación de Adrián a formar parte de su maravillosa música y de la experiencia trascendente que quiere suscitar -y lo logra- en los espectadores.

Si hay una poesía que ha ahondado en el significado de la muerte y de la vida en la tierra es la azteca. Los príncipes poetas nos legaron piezas maestras de una sensibilidad atemporal. Adrian Benegas ha profundizado en su esencia a través del poema de Natalio Hernández y fundido el espìritu de la lengua azteca con una musicalidad contemporánea que arrastra los sentidos y hace desplegar las velas de la emoción.

Gracias a TRAGUL por esta experiencia estética, por este nostálgico canto, por un icnocuícatl que nos hace probar el sabor de la Eternidad.

María García Esperón








Voz:  María García Esperón
Música: Adrian Benegas
Mix y Master:  Aldo Benegas en Blind Owl Studio Diciembre, 2017
Video: Scott Rudd


Facebook: www.facebook.com/tragulmusic
Youtube: www.youtube.com/tragulmusic
Sitio web: www.tragul.com

13 de enero de 2016

Llovieron esmeraldas: es tu canto


 El 9 de enero 2016 sembramos en Librería Confabulario en San Juan del Río un árbol de poesía azteca. Pero también de poesía creada en ese momento por algunos de los asistentes, que escribieron sus versos en hojas que también llovieron. La sensibilidad de los poetas aztecas se apoderó de los asistentes y aquí tenemos varias muestras de lo que allí se dijo y de la lluvia de esmeraldas que nos envolvió.
















12 de enero de 2016

La amistad es lluvia de flores preciosas en Confabulario



Como lo prometieron nuestros queridos amigos de Librería Confabulario, el 9 de enero de 2016, llovió poesía azteca y sembramos un árbol rodeados de un muy caluroso público, convocado oportunamente a través de varios espacios, entre ellos y destacadísimo, el radiofónico de EXA 991, donde con Paco Nieves y el profesor Arce hablamos de Mi abuelo Moctezuma, Copo de Algodón, la enseñanza de la literatura en la escuela y el amor por nuestras raíces.



Nos acompañaron en todo momento Dionisio Calderón, de Editorial Océano y gran amigo, y los narradores orales Nancy Castro "Tormentina" y Arturo Campos, quienes además de magníficos cuentacuentos son personas de enorme calidad humana. Pudimos asistir por la mañana a IMBERA, empresa en la que ellos hicieron las delicias de chicos y grandes con sus narraciones.





Puntual a la cita acudió también Filiberto Perea, originario de la comunidad de Santiago Huauclilla, en Oaxaca, quien compartió con nosotros el rescate que ha hecho de palabras, tradiciones, memoria de su tierra. Llevó su colección de fósiles y recibió una gran ovación de los presentes por su extraordinaria actividad.


Hablamos de Copo de Algodón, de Mi Abuelo Moctezuma, del mundo mágico de Tenochtitlan. Nancy Castro leyó dos capítulos de Copo de Algodón y al término de los cuales, Elvira Velázquez produjo una tormenta de poesía y multitud de papelitos multicolores y entre ellos los poemas aztecas envolvieron en una nube (de felicidad) a todos los asistentes.



Cada una de las personas del público pasó al frente a leer un verso y a colgarlo del árbol natural, que en su maceta entró en la librería ya para siempre. Son verdaderos los corazones de nuestros amigos y en la Librería Confabulario de San Juan del Río... la amistad es lluvia de flores preciosas.







12 de diciembre de 2015

Ven a Librería Confabulario el 9 de enero de 2016


Ven con nosotros, el 9 de enero 2016, a Librería Confabulario en San Juan del Río, a sembrar un árbol de poesía azteca. Copo de Algodón y Mi abuelo Moctezuma te esperan.


12 de abril de 2015

Nitlayocoya (Estoy triste), de Netzahualcóyotl




Nitlayocoya, nicnotlamatiya
Estoy triste, me aflijo,

zan, nitepiltzin Nezahualcoyotl.
yo el Señor Nezahualcoyotl

xochitica ye ihuan cuicatica
con flores y con cantos,

niquimilnamiqui tepilhuan,
recuerdo a los príncipes

ayn oyaque,
a los que se fueron

yehua Tezozomoctzin, o yehuan Quahquahtzin.
a Tezozomoctzin, a Cuacuahtzin.

Oc nellin nemoan,
En verdad viven,

quenonamican.
allá en donde de algún modo se existe.

¡Maya niquintocain intepilhuan,
¡Ojalá pudiera yo seguir a los príncipes,


maya niquimonitquili toxochiuh!
llevarles nuestras flores!

Ma ic ytech nonaci,
¡Si pudiera yo hacer míos

yectli yan cuicatl in Tezozomoctzin.
los hermosos cantos de Tezozomoctzin!

O ayc ompolihuiz in moteyo,
Jamás perecerá tu renombre

¡Nopiltzin, Tezozomoctzin!
¡Oh mi Señor, tú Tezozomoctzin

anca za ye in mocuic a yca
así, echando de menos tus cantos

nihualchoca,
me he venido a afligir,

yn zan nihualicnotlamatico,
solo he venido a quedar triste

nontiya.
yo a mí mismo me desgarro.

Zan nihualayocoya, nicnotlamati.
He venido a estar triste, me aflijo.

Ayoquic, ayoc,
ya no estás aquí, ya no,

quenmanian,
en la región donde de algún modo se existe,

titechyaitaquiuh in Tlaltipac,
nos dejaste sin provisión en la Tierra

yca nontiya.
por esto, a mí mismo me desgarro.






19 de octubre de 2013

Enigma de vivir: poesía azteca de la muerte



Enigma de vivir

Anónimo de Chalco,
Cantares mexicanos


No es verdad que vivimos,
no es verdad que duramos
en la tierra.
¡Yo tengo que dejar las bellas flores,
tengo que ir en busca del sitio del misterio!
Pero por breve tiempo,
hagamos nuestros los hermosos cantos.


19 de marzo de 2013

Canción náhuatl de primavera



 Yecoc xochitl
ma in nequimilolo
ma in necuiltonolo
antepilhuan.
Huel ixtihuitz
cuecuey on tihuitz
zan xopan nomacicatihuitz
cempohualxochitl
yecoc xochitl
tepepitech.

Llegaron las flores
que sean ellas gala
que sean ellas riqueza
oh príncipes.
Bien nos muestran su faz
vienen a abrir sus corolas.
Sólo en primavera
alcanzan su perfección.
las innumerables flores,
llegaron las flores
al borde de la montaña.

16 de marzo de 2012

Poesía náhuatl de primavera




El canto del poeta

Tecayehuatzin
Cantares mexicanos

Oí un canto por allí: y ando en plena primavera
viendo las luces del año.
Ya con la aurora conversan
el ave de azul plumaje, y el pájaro de las mieses,
y el ave roja del sol:
¡Es el príncipe Monencauhtzin!

Ruego en flores

Cantares mexicanos
¡Oh tú por quien todo vive!: alzamos a ti el ruego:
ante ti nos rendimos para complacerte,
junto a los floridos tambores,
Señor del palacio de las aguas:
¡Se reponen ya los tambores,
se guardan en la casa de las flores!
¡Ya te dan culto tus amigos,
Yaomatzin, Micohuatzin, Ayocuauhtzin:
ya con flores a ti suspiran los príncipes!



Amo el canto del cenzontle

Netzahualcóyotl

Amo el canto de zenzontle
pájaro de cuatrocientas voces,
amo el color del jade
y el enervante perfume de las flores,
pero más amo a mi hermano: el hombre.


El ave roja de la diosa

Cantares mexicanos

El ave roja de Xochiquétzal
se deleita, se deleita sobre las flores.
Bebe la miel en diversas flores:
se deleita, se deleita sobre las flores.


El colibrí florido

Cantares mexicanos

He llegado hasta acá,
a las ramas del Árbol Floreciente
yo el Colibrí florido:
deleito mi nariz y me siento gozoso:
sabrosos y dulces son mis labios.

25 de marzo de 2011

Canción de primavera: poesía náhuatl




Xopan cuicatl

Amoxcalco
pehua cuica,
yeyecohua,
quimoyahua xochitl,
on ahuia cuicatl. Icahuaca cuicatl,
oyohualli ehuatihuitz,
zan quinanquiliya
toxochayacach.
Quimoyahua xochitl,
on ahuia cuicatl. Xochiticpac cuica
in yectli cocoxqui,
ye con ya totoma
aitec.
Zan ye connanquilia
in nepapan quechol.
In yectli quechol,
in huel ya cuica. Amoxtlacuilol in moyollo,
tocuicaticaco,
in tictzotzona in mohuehueuh,
in ticuicanitl.
Xopan cala itec,
in tonteyahuiltiya. Zan tic moyahua
in puyuma xochitli,
in cacahua xochitli. In ticuicanitl.
Xopan cala itec,
in tonteyahuiltiya.

Canto de primavera

En la casa de las pinturas
comienza a cantar,
ensaya el canto,
derrama flores,
alegra el canto. Resuena el canto,
los cascabeles se hacen oír,
a ellos responden
nuestras sonajas floridas.
Derrama flores,
alegra el canto. Sobre las flores canta
el hermoso faisán,
su canto despliega
en el interior de las aguas.
A él responden
variados pájaros rojos.
El hermoso pájaro rojo
bellamente canta. Libro de pinturas es tu corazón,
has venido a cantar,
haces resonar tus tambores,
tú eres el cantor.
En el interior de la casa de la primavera
alegras a las gentes. Tú sólo repartes
flores que embriagan,
flores preciosas. Tú eres el cantor.
En el interior de la casa de la primavera,
alegras a las gentes.

23 de marzo de 2011

Flores de primavera: poesía azteca


Con el número 38 en el apartado de textos huexotzincas, del códice de los Cantares Mexicanos, aparece este texto, en el que el antiguo poeta azteca celebra la llegada de la primavera.


Yecoc xochitl
ma in nequimilolo
ma in necuiltonolo
antepilhuan.
Huel ixtihuitz
cuecuey on tihuitz
zan xopan nomacicatihuitz
cempohualxochitl
yecoc xochitl
tepepitech.

Llegaron las flores
que sean ellas gala
que sean ellas riqueza
oh príncipes.
Bien nos muestran su faz
vienen a abrir sus corolas.
Sólo en primavera
alcanzan su perfección.
las innumerables flores,
llegaron las flores
al borde de la montaña

14 de marzo de 2011

A la víbora de la mar en náhuatl: In cóatl in amanal

Serpiente bicéfala. Arte azteca



In cóatl in amanal
Inin cóatl in amanal, amanal
ihca nan nen panozque
tlein yecama tzitzicuini
tlein tetoca mocahuaz
huaz huaz huaz
Ce mexica cíhuatl
xochicual tlanamaca
xahxoca ahualcoca
ihuan chichilayohtli
Ilhuiliz, ilhuiliz
xochimil paquiliztli.
Ilhuiliz, ilhuiliz
in Tonantzin tlali

Tzilictic teocuitla
cualli ni panuz
ihca in no pilhuan
tlein nech toca amo mocahuaz
Tlein xochicualli
Tlein chichilayohtli
Tlein cihuazolli
ahxa, ahxa, ahxa




La Virgen de Covadonga
(*"la Virgen de la Cueva"

A la víbora de la mar


A la víbora, víbora
de la mar, de la mar
por aquí pueden pasar
Los de adelante corren mucho
y los de atrás se quedarán
tras, tras, tras, tras.

Una mexicana que frutos vendía
ciruela, chabacano, melón o sandía.

Verbena, verbena, jardín de matatena
Verbena, verbena,la Virgen de la cueva*.

Campanita de oro
déjame pasar
con todos mis hijos
menos el de atrás
tras, tras, tras.

Será melón, será sandía
será la vieja del otro día, día, día.

Versión náhuatl recopilada por Petra Roberta Leyva en Santa Ana Tlahcotenco

27 de noviembre de 2010

Un pasado muy presente: Copo de Algodón en el II Congreso de la Palabra





Copo de Algodón
Un pasado muy presente. Un pasado lleno de futuro

*Conferencia pronunciada por María García Esperón en el II Congreso de la Palabra y 3er. Congreso Internacional de Comunicación y Lengua en Salamanca, Guanajuato

Yo tengo voz. Tu voz es mi lenguaje.* Partiendo de esta realidad constatada fui a buscar a una niña que vivió en el siglo XVI, en Tenochtitlan, la gran Ciudad de la laguna, para a través de mi voz, que la tengo no por el hecho de ser escritora, sino ser humano, recoger su lenguaje como un legado, como una herencia preciosa.

Preciosa como el oro, como el jade, como las plumas de quetzal. Preciosa como el agua dormida en la laguna de reflejos turquesa, como las alas de la serpiente emplumada, como las flores y los cantos del poeta azteca que nos dice dulcemente que "sólo venimos a dormir, sólo venimos a soñar, no es verdad, no, que venimos a vivir en la tierra".

Y si sólo venimos a soñar, si estamos hechos de la misma materia que nuestros sueños, como dijo Shakespeare, si toda la vida es sueño, como dijo Calderón de la Barca, a decir verdad yo escuché por primera vez la voz de esta niña en un sueño de mi infancia. Hace tantos años conocí su nombre, tan poético, tan blanco, tan eufónico que crecí de la mano de su blanca sombra y muchas veces me identifiqué con ella.

Es un personaje histórico. Hay huella documental de su paso por el mundo, por el continente americano, por México. Se sabe aproximadamente la fecha de su nacimiento y también la de su muerte. 1507-1550. Vivió pocos años para nuestros criterios modernos, pero en esos 43 años vivió mucho, y sin moverse de su ciudad natal cambió de mundo, de nombre, de cosmovisión y quizá de creencia.

Fue esposa de dos emperadores aztecas. Fue la mujer de tres caballeros españoles. Fue princesa en Tenochtitlan y Señora en la Nueva España. Perdió un mundo y ganó otro. Tuvo un destino tan alto, brilló tanto, que cegó los ojos de los historiadores: no la vieron. Fundó la mexicanidad y no hubo tlacuilo que la representara en un libro de pinturas, ni pintor de corte que la pintara.

No conocemos su rostro. Pero podemos imaginarlo si escuchamos su voz. Y para escuchar esta voz del pasado y conquistar nuestro lenguaje del presente, pongamos el oído en el caracol del tiempo y pensemos que somos sueños que vamos al encuentro de otro sueño, al encuentro de una niña que vivió hace 500 años.
Una niña azteca.
Una niña que fue la hija favorita del gran señor Moctezuma.
Y que se llamó Copo de Algodón. En náhuatl, Tecuixpo Ixtlaxóchitl.

La ciudad está custodiada por los volcanes en la lejanía. El Templo Mayor se levanta imponente con sus santuarios dedicados a Tláloc y Huitzilopochtli. La vida transcurre sobre la laguna y dentro de las bien pulimentadas casas de nobles y macehuales. El comercio florece y la pujante Tenochtitlan cumple con su cometido de alimentar la energía del Universo con las guerras y sus prisioneros, con el corazón de los sacrificados.

El Gran Señor Moctezuma ha ordenado que nadie lo mire a la cara. Es el Gran Tlatoani, y tlatoani en náhuatl quiere decir “ El que habla”. Entonces para el pueblo azteca el digno de gobernar es el que mejor posee la voz... el que mejor tlahtoa, habla y habla en esa lengua que es una maravilla, suave y poética, apta para la expresión de la filosofía, precisa para las distinciones botánicas y zoológicas, joven, fuerte, soñadora, aglutinante, incluyente: el náhuatl.

El Gran Tlatoani es temido por sus súbditos, es respetado, admirado. Es sobrio, serio, introspectivo. Gusta de retirarse a meditar en la llamada Casa de lo Negro, donde tiene visiones divinas. Sueña (sólo venimos a soñar). Intuye. Se autolacera. Se sangra los muslos y recoge su sangre en una jícara que ofrece a las deidades. Cree en el Señor del Cerca y del Junto, la deidad dual Ometecuhtli, sabe que la muerte forma parte de la vida y que el tiempo y el espacio son una unidad. Los días llegan especializados, procedentes de los cuatro rumbos. El tiempo nace y muere cada 52 años, el siglo azteca. A Moctezuma le toca encabezar la ceremonia del fuego nuevo que se enciende en el Cerro de la estrella en el pecho abierto de un sacrificado, un valiente guerrero tlatelolca.

Bajo su mandato alcanzó el imperio su máxima extensión. Sin poderlo precisar actualmente se considera que el dominio del gran señor Moctezuma llegó hasta Nicaragua- Nican Anáhuac “hasta aquí el Anáhuac”.
El gran Moctezuma de la silla de oro, dijo Rubén Darío. El temido señor en cuyo honor se daban diariamente banquetes exquisitos, que él sólo degustaba. No volvía a usar la misma vajilla, ni el mismo manto, ni el mismo calzado.

Al Gran Tlatoani le nació una hija de su esposa Teyhualco. Y es aquí donde la figura mítica y solemne de Moctezuma se humaniza. La paternidad lo cambia, adora a esa niña que imaginamos parecida a él, a sus pasos prendida, enlazando su cuello con el collar del cariño A esa niña a la que él mismo impuso el nombre, de quién él mismo escrutó los destinos en el misterioso tonalpohualli, esa especie de horóscopo azteca que nos sigue asombrando con su poesía, con su intentona de desde el presente aprehender el misterioso futuro.

Moctezuma le puso su nombre. La nombró. Cada palabra nombra el Universo que nos distancia, dice el poeta. Y la dijo Copo de Algodón, la flor blanca por excelencia en el Universo que distanciaba a los guerreros como Moctezuma, acostumbrados a la sangre y al sacrificio, de las flores delicadas y los cantos dulces, in xóchitl in cuícatl: lo imperecedero de la cultura azteca: su tenue poesía.

Nosotros que somos sueños al encuentro de un sueño, miramos ya a Copo de Algodón, sus nueve años vestidos con un huipil blanco, corriendo confiada en el palacio de Moctezuma, jugando y aprendiendo en el tepochcalli. Y ya nos habla y nos trae noticias del pasado y nos cuenta que a los 9 años la han destinado a ser la esposa de Cuitláhuac, el señor de Iztapalapa, hermano de Moctezuma, el más sabio, el mejor en el consejo.

¡Cómo! ¿Esposa niña? No apliquemos criterios anacrónicos, Tecuixpo continuará con su vida de niña sin el menor deber marital; Cuitláhuac tiene esposas adultas, siendo la primera la señora Papatzin. Y Copo de Algodón, nuestra niña-sueño, se casa con Cuitláhuac en una ceremonia llena de simbolismo y de poesía, en la que atan sus mantos en un nudo que es también una palabra, que es la palabra siempre…

Tu voz es mi lenguaje, pequeña Tecuixpo, podemos decirle. Y con nuestro lenguaje traducir, vivir los sentimientos que experimenta una niña tan inocente al verse protagonista de una boda real. No es un cuento de hadas. Es historia. Historia con personas y con sentimientos, con esperanzas y con desilusiones, con construcciones y con rompimientos.

No ha salido de la magia de su boda nuestra Tecuixpo cuando el inflexible calendario azteca revela el cumplimiento de las profecías. Quetzalcóatl ha regresado y lo acompañan 400 guerreros de cabellos rubios y tez blanca. Quetzalcóatl viene a ocupar su trono, que es el del Anáhuac. Y Quetzalcóatl se llama Hernán Cortés y hace prisionero a Moctezuma en su propio palacio y ocurre la espantosa matanza en el Templo Mayor y la desgracia se apodera de la casa de Moctezuma y de Tenochtitlan entera y a los ojos de todos se desmorona su mundo.

Esto lo hemos leído en los libros de Historia, nos lo hemos repetido, aprendido de memoria, o mejor dicho, olvidado de memoria porque seamos sinceros: ¿de verdad hemos reflexionado en ello, nos hemos detenido a escuchar las voces remotas, el lenguaje en el que se escribió la fundación de nuestra identidad como mexicanos? ¿Hemos hurgado en los renglones, hemos examinado con lupa los dibujos de los códices, hemos visto a los ojos las palabras de Bernal Díaz del Castillo, el cronista de la Conquista, nos hemos visto a nosotros mismos a los ojos, nos hemos escuchado pacientemente, sin etiquetas, sin juicios, nos hemos preguntado de dónde venimos, quiénes somos, cómo hemos sido?

Pues todas esas preguntas se las hace la niña-sueño de este libro. Se las hace en el momento en que ocurren los acontecimientos. Desprejuiciada escucha a los españoles, le cae bien Bernal Díaz, se siente muy cercana al paje Orteguilla, admira y teme a Hernán Cortés, lo aprecia. Se da cuenta que son enemigos, pero también se da cuenta que durante algunas semanas su padre y Cortés dialogan, se escuchan, intercambian lenguaje, vencen las diferencias de idioma y cultura, pasean, cazan, ríen juntos. Y se da cuenta que chocan, que se rechazan, que se agraden por no soportar sus diferencias, que Cortés deshonra el templo horrorizado por los dioses sangrientos que veía, incapaz de comprender la honda espiritualidad azteca detrás de esas costras de sangre de los ídolos, de los cabellos hediondos –sangre vieja y vísceras de los sacerdotes. Tecuixpo asiste al momento en que esos dos hombres se gritan, se insultan, se echan a la cara sus diferentes culturas como si cada una fuera un insulto, una bofetada en el rostro de la otra.

Cada palabra nos suma al infinito, dice el poeta. Y cada palabra española que aprendía Tecuixpo en esa convivencia forzada la sumaba al infinito, la tejía en otra tela, la soñaba en otro sueño. Y asomada al lenguaje de los españoles se dio cuenta que Cortés lloró con sinceridad la muerte de Moctezuma, lo cuenta Bernal Díaz y nosotros lo sentimos a través de Copo de Algodón, porque la hacemos voz y la hacemos letras y con ella nos hacemos infinitos para comprender estos delicados momentos que nos fundaron, que nos hicieron ser cómo somos…

En cada nombre habita un mundo inmenso. En cada nombre hay muerte y hay orígenes. En el nombre de Copo de Algodón está la muerte de un mundo y el origen de otro. Muere Tecuixpo Ixtlaxóchitl en su mundo indígena y nace Isabel en su mundo nuevo, que no es solamente español ni solamente azteca, sino que es conjunción –a ratos se antoja imposible- de dos infinitos: el Mediterráneo con sus griegos, romanos, fenicios, árabes, íberos, celtas… y el Anáhuac con sus pueblos peregrinos y guerreros, sacrificados y crueles, hombres calendario y hombres estrella, fatalistas de los astros, macehuales merecidos de Quetzalcóatl, pueblo de sol de destino inmenso que acostumbramos considerar truncado por la conquista española y que tal vez desde los ojos de Tecuixpo aprendamos a mirar de una manera diferente, a superar el llamado trauma de la conquista y a invocar y congregar, a nombrar y aceptar y nombrar de nuevo nuestras dos tradiciones infinitas y comprender que Mediterráneo y Anáhuac son lo mismo en su diferencia: entre tierra y entre agua por sus respectivas etimologías.

Seguir soñando y despertar en un sueño mejor en el que le damos la bienvenida a todas las palabras, en castellano y en náhuatl. A todos los ojos y a todas las conciencias, a Sócrates y a Nezahualcóyotl, a Cortés y a Moctezuma, a Andalucía y a Oaxaca, a los gitanos y a los tarahumaras, al Guadalquivir y al Usumacinta, a Tecuixpo Ixtlaxóchitl y a Isabel Moctezuma, una niña de 9 años a la que le hemos dado la oportunidad de decir y de decirnos, parada de puntillas desde sus sandalias aztecas: Yo soy la voz, tengo el lenguaje.

* Las palabras en cursivas pertenecen al poema Cada Palabra, de Aurelio González Ovies


13 de noviembre de 2010

Y en la FILIJ se escuchó la voz del teponaxtle...



Los instrumentos prehispánicos en la mesa de Aldo: el teponaxtle labrado espera su turno.

Convocados por Ediciones el Naranjo, Valentina Ortiz y su grupo han hecho una recreación impresionante del mundo de Copo de Algodón a través de la danza y de la música. Esto se puso de manifiesto el 13 de noviembre, cuando en el segundo día de actividades de la 30 Feria del Libro Infantil y Juvenil el teatro al aire libre de la grandiosa Plaza del Cuento se vio atestado por niños, jóvenes y adultos deseosos de sumergirse en la magia del caracol, en la voz del teponaxtle, en la gravedad evocadora de los tambores, en las palabras y en la danza de Valentina Ortiz, Araceli Romero, Aldo Aquino y Aldo Flores.


Valentina y Araceli viajan con gracia a través del pasado, porque como dijo el antiguo poeta azteca:
"Sólo venimos a dormir, sólo venimos a soñar, no es verdad, no es verdad que venimos a vivir en la tierra"

El auditorio se dejó llevar en el vuelo de la música hasta el palacio del gran Moctezuma

Aún en los lugares más apartados de la Plaza del Cuento la voz de Copo de Algodón era escuchada con interés




Marcos Almada y yo recordaremos siempre la alegría de este día en forma de libro.


¡Toda la familia de Copo de Algodón!

26 de septiembre de 2010

Copo de Algodón: Un pasado muy presente

Un pasado muy presente: en los cimientos del Templo Mayor y sus capas de tiempo


 Es imposible reflejar, ya con palabras, con imágenes o videos, la compleja experiencia que vivimos hoy quienes asistimos a la presentación de un espectáculo teatral coordinado por Valentina Ortiz en torno a Copo de Algodón. El ritual impregnaba los rincones del Auditorio Eduardo Matos Moctezuma en esta presentación del libro editado por El Naranjo. Como introducción, leí ante los presentes las palabras que el poeta asturiano Aurelio González Ovies dedicó a Copo de Algodón: "Ser feliz es muy breve", como cantaban los antiguos poetas de Texcoco y Tenochtitlan, de Tacuba y Tlatelolco, al contemplar la fugacidad de la vida aquí en Tlaltícpac, aquí sobre la tierra:




Acto seguido, dio comienzo un montaje teatral que a los segundos ya se había convertido en una puesta en operación de las verdades del mito. La bailarina prehispánica me hizo entrega de unas semillas sagradas en intercambio del códice -esto es, del libro que cuenta la historia de la princesa azteca-. En ese momento se sintió algo especial en el auditorio, un soplo que nos despejaba el camino para emprender un viaje al pasado, al centro del cosmos mexica, al centro de nosotros mismos.

La puesta en escena dirigida por Valentina Ortiz conmovió y despertó raíces dormidas. 

El actor que había sido maquillado como el Señor de la Aurora, con los ojos ensombrecidos, tomó la palabra en nombre del gran señor Moctezuma para dirigirse a su hija, la pequeña Copo de Algodón. Ahí, ante nuestros ojos, rodeó su cuello con el collar de las expresiones floridas y austeras con que los padres aztecas aconsejaban a sus hijas:


Al finalizar la puesta en escena, la bailarina nos entregó a todos plumas coloridas de aves, como un don precioso. Muchos de los asistentes manifestaron su regocijo y asombro ante todo lo que se había reunido en ese espacio: historia, leyenda, un libro, ilustraciones, danza, cantos, invocaciones del ser azteca, diálogo de poetas. Un abuelo nos dijo que quería entregar el libro como una herencia para sus nietos. La magia creada, todos deseaban convertirse en parte de esos destinos misteriosos y presentes evocados por un solo nombre: Copo de Algodón.

Artistas, editora, autora e ilustrador nos reunimos en el escenario para hablar  de Copo de Algodón


Al salir del Museo, frente a la puerta principal hay una especie de mirador de los vestigios prehispánicos. Al fondo se encuentra la Catedral de México. Ahí encontré a una niña de 14 años, portadora del bello nombre náhuatl de Xóchitl (flor) sumergiéndose en la lectura del libro parada sobre el pasado azteca.
Al salir del Museo, encontré a Xóchitl, que cursa tercero de secundaria,
leyendo Copo de Algodón en voz alta, para su madre que la escuchaba frente a
los vestigios del Templo Mayor de los aztecas.


No quisimos dejar pasar la oportunidad de visitar la exposición de Moctezuma II, de admirar los objetos que rodearon su reinado, de llenar de miradas a la recién encontrada Tlaltecuhtli, diosa inmensa, de recorrer el mapa del imperio, que llegaba hasta Nicaragua (Nican Anáhuac: hasta aquí México), de mirar el cuerpo despedazado de Coyolxauqhi, la Diosa Luna y de meditar en la fugacidad de la vida, en el aunque sea de jade se quiebra, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra, aunque sea oro se rompe... del rey Nezahualcóyotl, que fue poeta y que amó, por sobre todas las bellezas de la vida, a su hermano el hombre.
Y el adiós a Moctezuma "el que se enoja como señor", a quien evocamos en su faceta
más desconocida: la del padre cariñoso de su hija Tecuixpo
Con Ana Laura Delgado, directora de Ediciones El Naranjo
frente a una reproducción de un estandarte de arte plumario
en la Exposición Moctezuma II, en el Templo Mayor


Video realizado por El Naranjo

31 de julio de 2010

Tenamiquiliztli: Reencuentro, poesía náhuatl contemporánea


Francisco Morales Baranda


Atlixco nimitztemohua,
Innepapan xochitzalan,
Nimitztemohua, nimitztemohua,
Ihuan nimitznenatlixtemohua.

Te busco en el rostro del agua,
Entre las variadas flores.
Te busco, te busco
Y en vano te busco en el rostro del agua.

Nimitztemohua itzalan nomahuan,
In quiauhcuauhtla
In petlapaltic ihuan poyauhtic,
In cuauhatlapalli, ihuan nimitzitta,
Ipan noxochimil icuauhxochiuh.

Te busco entre mis manos, en el bosque de lluvias,
En las esteras húmedas y esponjadas,
En las hojas, y te contemplo en el
Árbol florido de mi jardín.

(C) Francisco Morales Baranda
Voz:
María García Esperón
Música:
L. Einaudi
2010

22 de julio de 2010

Copo de Algodón: Reseña de María Eugenia Mendoza

La escritora y queridísima amiga María Eugenia Mendoza ha publicado en su blog La Aldea de las Letras la primera reseña sobre mi novela Copo de Algodón, en la que pone de manifiesto su profundo compromiso con la historia de México, con nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Dar a luz este libro ha sido el conjunto esfuerzo de Ediciones El Naranjo, su directora Ana Laura Delgado, la editora Angélica Antonio, el ilustrador Marcos Almada Rivero, Rosario Ponce, Jonathan Minila... y el que una mirada de palabras conocedora y generosa como la de María Eugenia lo haya leído con esa claridad, viste a Copo de Algodón -y nos viste a todos-  con el huipil de la esperanza. (MGE)

Copo de Algodón
María García Esperón
Ilustración Marcos Almada Rivero
México, Ediciones El Naranjo, 2010 
ISBN: 978-607-7661-17-7

María Eugenia Mendoza Arrubarrena

María García Esperón lo hizo de nuevo. Rescató del olvido a una princesa. La primera fue Cleopatra Selene, en la extraordinaria novela Querida Alejandría. Ahora nos presenta a Tecuixpo Ixtlaxóchitl, Copo de Algodón, Flor Blanca, hija de Teyhualco, princesa de Tacuba y de Moctezuma Xocoyotzin, el Gran Tlatoani de Tenochtitlan, "nacida el día 2 viento del año 5 conejo, en la gran ciudad de la laguna".

María García Esperón da voz a Copo de Algodón o quizá Copo de Algodón esperó pacientemente y por fin descubrió a María, quien la escuchó con amorosa atención y se convirtió en la portavoz de la hija consentida del Gran Tlatoani, quien tiene tantas vivencias que compartir con los herederos de los cimentadores del agua y con el mundo entero. 

La pequeña Tecuixpo se entera por su nana cómo fue su nacimiento, cómo fue recibida  entre los cantos de la princesa de Texcoco y los rezos de la reina de Tacuba, sus abuelas. Y de cómo sus ojos recién abiertos al mundo vieron directamente a los ojos a su padre, a quie ama y admira. Pero ese amor no impide cuestionamientos "¿Mi padre es un hombre cruel?", pues además de ser un temible guerrero era sacerdote y "no vacilaba en arrancar del pecho del sacrificado el corazón palpitante que alimentaba la sangre solar de nuestro señor, Huitzilopochtli".

Copo de Algodón cuenta pasajes de nuestra historia desde la perspectiva niña, de  testigo y protagonista en un tiempo y una cultura que a los ojos de la sociedad actual resultan dificiles de comprender. Cuando tiene ocho años asiste al sacrificio de la hija de su nana, la pequeña Quetzalli, quien lloraba mucho, y fue ofrendada, no como castigo sino como privilegio, a la diosa del agua Chalchiuhtlicue, la de la falda de jade. 

Reseña completa en La Aldea de las Letras



14 de mayo de 2010

Como un canto habéis vivido, poesía azteca


Tochihuitzin, el señor de Mexicaltzingo, dice:


Cuícatl anyolque,
xóchitl ancueponque,
antepilhuan,
ni zacatimaltzin, in Tochihuitzin,
ompa ye huitze
xochimécatl.

Como un canto habéis vivido,
como una flor habéis brotado,
oh príncipes.
Yo soy Tochihuitzin que dejé la grama:
¡aquí va el sartal de mis flores!

Tochihuitzin
(1510)
Cantares mexicanos
Realización:
María García Esperón
para
El Mundo de Copo de Algodón
Música: Yanni

MMX

13 de mayo de 2010

In itlatol temictli: Sueño de palabras. Poesía azteca

Imagen: Carlos, del Grupo Tláloc



Auh tocnihuane,
tla xoconcaquican in itlatol temictli:
xoxopantla technemitia,
in teocuitlaxilotl, techonithuitia
tlauhquecholelotl, techoncozctia.
¡In ticmati ye ontlaneltoca
toyiollo, tocnihuan!

¡Amigos, favor de oír
este sueño de palabras!:
en tiempo de primavera nos da vida
el áureo brote de la mazorca:
nos da refrigerio la roja mazorca tierna,
pero es un collar rico el que sepamos
que nos es fiel el corazón de nuestros amigos.

Tecayehuatzin
Cantares Mexicanos
Voz:
María García Esperón
Música: Yanni

17 de marzo de 2010

Poesía azteca: Si nunca yo muriera



Nihuinti, nichoca, nicnotlamati,
nicmati, nic-itoa, nic-elnamiqui:
¡maca aic nimiqui, maca aic nipolihui!
Incan ahmicohua, incan ontepetihua,
in ma oncan niauh:
¡maca aic nimiqui, maca aic nipolihui!


Me siento fuera de sentido,
lloro, me aflijo y pienso,
digo y recuerdo:
¡Oh, si nunca yo muriera,
si nunca desapareciera!...
¡Vaya yo donde no hay muerte,
donde se alcanza victoria!
Oh, si nunca yo muriera,
si nunca desapareciera...

Nezahualcóyotl

Realización:
María García Esperón
Música:
Nightingale
Yanni
MMX

9 de marzo de 2010

Poesía azteca



Oigo un canto
Nezahualcóyotl
(Romances de los Señores de la Nueva España)

Quic oc tlamati noyollo:
nic caqui in cuicatl,
nic itta in xochitl.
Maca in cuetlahuia in tlalticpac!

Nezahualcóyotl,
Romances de los Señores de la Nueva España.

Ahora lo entiende mi corazón:
oigo un canto,
veo una flor:
¡oh, que jamás se marchiten!

Voz:
María García Esperón
Serie: Copo de Algodón